Más de 200 detenidos dejaron las protestas en París contra la reforma de pensiones impulsada por Macron

Las fuerzas de seguridad utilizaron cañones de agua y gases lacrimógenos para alejar a los manifestantes en París. En otras ciudades del país se realizaron movilizaciones espontáneas

Por OnzePress
Los manifestantes asisten a una manifestación contra el plan de reforma de pensiones del gobierno francés, como parte del octavo día de huelga nacional y protestas, en Escaudoeuvres, Francia, el 15 de marzo de 2023. REUTERS/Pascal Rossignol

La Policía de París detuvo a más de 200 personas por los disturbios que tuvieron lugar la noche de este jueves en la capital francesa, en protesta a la aprobación mediante un artículo de la Constitución por parte del Gobierno de Emmanuel Macron de la reforma de la pensiones, la cual aumenta la edad de jubilación de 62 a 64 años.

Concretamente, 217 personas fueron arrestadas tras incendiar y dañar mobiliario público y tras enfrentarse a las fuerzas de seguridad, según información de la cadena BFTM.

Miles de personas de personas se congregaron en la Plaza de la Concordia de París, a unos pasos del Parlamento francés, para denunciar el “paso forzado” del Ejecutivo al hacer uso del artículo 49.3 de la Constitución para la reforma de las pensiones, la cual no había conseguido el apoyo de la Asamblea Nacional para que saliera adelante.

Las fuerzas de seguridad intervinieron para dispersar a los manifestantes cerca de la cámara de diputados, según pudo constatar la agencia de noticias AFP.

Los agentes utilizaron cañones de agua y gases lacrimógenos tras un intento de dañar las obras del Obelisco del antiguo Egipto situado en el centro de la plaza, de acuerdo a lo indicado por la policía.

Varias ciudades de Francia registraron manifestaciones espontáneas contra la reforma impulsada por el presidente Emmanuel Macron.

Asimismo, los sindicatos franceses planean otro día de huelgas y manifestaciones contra la reforma impulsada por Macron. “El frente sindical unido sigue exigiendo el retiro de la reforma y convoca otra jornada de huelgas y manifestaciones para el jueves 23 de marzo”, dijo en rueda de prensa la responsable del sindicato de línea dura CGT, Catherine Perret.

Miles de franceses volvieron a salir a las calles para protestar contra la reforma de pensiones impulsada por Emmanuel Macron (AP)

El Gobierno invocó este jueves poderes constitucionales especiales para impulsar la cuestionada reforma sin una votación en el Parlamento, donde su partido centrista no tiene mayoría absoluta.

Macron y su Gobierno afrontan una auténtica tormenta política tras la aprobación por decreto y sin voto en la Asamblea Nacional ante la falta de una mayoría clara entre los diputados.

La decisión, tomada tras la tercera reunión del día en el Elíseo, entre Macron, su primera ministra, Élisabeth Borne, y varios miembros del Ejecutivo, abrió el paso al anuncio de sendas mociones de censura por parte de la izquierda y de la ultraderecha, así como a peticiones de dimisión de la jefa del Gobierno.

Borne afrontó el mal trago de anunciar ante el pleno de la Asamblea Nacional el recurso del Gobierno al artículo 49.3 de la Constitución, que permite aprobar una medida sin voto parlamentario, y que fue acordada tras un breve Consejo de Ministros extraordinario.

“No se puede correr el riesgo de jugar con el futuro de las pensiones, esta reforma es necesaria”, afirmó Borne entre gritos y abucheos de la oposición, antes de asegurar que su Gobierno toma esta decisión “por responsabilidad”.

Borne tuvo que hablar entre algunas burlas y los repetidos cánticos de La Marsellesa de los diputados de izquierda, que también corearon “dimisión, dimisión” a la primera ministra, una intervención breve pero tormentosa.

Miles de personas también se manifestaron frente a la Torre Eiffel (REUTERS/Pascal Rossignol)

El recurso al 49.3 abre las puertas a una posible crisis política, con varios llamamientos de la oposición a la dimisión de Borne y el rápido anuncio de dos mociones de censura, una por parte de la izquierda y otra de la extrema derecha.

“Borne no puede seguir”, afirmó claramente la líder ultraderechista Marine Le Pen, quien recalcó que “una mayoría de los franceses” se había manifestado en contra del proyecto del Gobierno.

También avanzó que su grupo votará a favor de cualquier moción de censura, aunque sea de la izquierda, tras la decisión del Ejecutivo de sortear el voto parlamentario. “Lo importante no es quién se presente a la moción, lo importante es que el Gobierno caiga”, subrayó.

Le Pen, que consideró que la situación es de una “profunda crisis política”, apuntó directamente al presidente Macron, puesto que, dijo, la de las pensiones fue la única reforma que presentó durante la campaña electoral del año pasado.

“Un texto que no tiene mayoría en la Asamblea Nacional ni el apoyo del pueblo debe ir a la papelera”, dijo la diputada de la extrema derecha, que consideró que con el recurso al 49.3 el Ejecutivo “pone de manifiesto su debilidad”.

La izquierda también prepara una moción de censura, según señaló el líder comunista, Fabien Roussel, quien animó a que continúe la movilización en las calles e insistió en su iniciativa de pedir un referéndum, para lo que hace falta presentar cuatro millones de firmas.

Parlamentarios de izquierda protestan en el Congreso durante el discurso de la primera ministra Elisabeth Borne (REUTERS/Pascal Rossignol)

“La moción de censura está lista, trataremos de que reciba el mayor apoyo posible”, aseguró el diputado comunista.

El Senado había aprobado esta mañana la reforma por un margen confortable (193 votos a favor y 114 en contra), pero las dudas en un número apreciable de diputados del bloque macronista y del partido conservador LR no hacían posible lograr el número necesario de votos a favor en la Asamblea.

Esas dudas se mantuvieron a pesar de que el Gobierno había aceptado algunos cambios en su proyecto legislativo a petición de LR, con los que Borne y sus ministros esperaban lograr un apoyo suficiente en la Asamblea, algo que finalmente no se confirmó.

La caótica jornada estuvo enmarcada por nuevos paros parciales en diversos sectores (ferrocarril, energía o controladores aéreos), mientras que la recogida de basuras de la mitad de París está ya en su décimo día de huelga.

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